Magnesio: qué es, para qué sirve y qué dice la evidencia

Alimentos fuente de magnesio y complemento de magnesio

El magnesio es un mineral esencial que interviene en cientos de procesos del organismo. Participa en la producción de energía, el funcionamiento de los músculos y el sistema nervioso, la síntesis de proteínas y el mantenimiento de los huesos, entre otras funciones.

Su importancia para la salud está bien establecida. Sin embargo, que el organismo necesite magnesio no significa que tomar un suplemento produzca beneficios adicionales en cualquier persona.

Esta distinción es fundamental para interpretar correctamente las propiedades que se atribuyen al magnesio. Algunas están reconocidas por la normativa europea, otras cuentan con estudios clínicos de resultados variables y muchas afirmaciones populares van más allá de lo que permite concluir la evidencia.

En esta guía explicamos qué es el magnesio, para qué sirve realmente, qué sabemos sobre los suplementos y qué aspectos conviene tener en cuenta antes de utilizarlos.

Qué es el magnesio

El magnesio es un mineral esencial que el organismo necesita obtener mediante la alimentación.

En el cuerpo de un adulto hay aproximadamente 25 gramos de magnesio. Entre el 50 % y el 60 % se encuentra en los huesos, mientras que gran parte del resto está distribuida entre los músculos y otros tejidos blandos. Menos del 1 % circula en el suero sanguíneo.

Una de sus características más importantes es que actúa como cofactor en más de 300 sistemas enzimáticos. Esto significa que participa en numerosas reacciones químicas necesarias para el funcionamiento normal de las células.

Entre ellas destacan los procesos relacionados con la producción de energía, la síntesis de proteínas, la transmisión de impulsos nerviosos, la contracción muscular y el metabolismo de la glucosa.

El organismo también dispone de mecanismos para regular el magnesio. Los intestinos participan en su absorción y los riñones contribuyen a mantener el equilibrio ajustando la cantidad eliminada por la orina.

Por tanto, el magnesio no es una sustancia que actúe exclusivamente sobre los músculos o el sistema nervioso, como a veces sugiere la publicidad. Es un nutriente necesario para numerosos procesos fisiológicos.

Para qué sirve el magnesio en el organismo

El magnesio desempeña varias funciones importantes y bien establecidas.

Función muscular

El magnesio participa en los mecanismos que regulan la contracción y relajación muscular.

También interviene en el transporte de minerales como el calcio y el potasio a través de las membranas celulares, un proceso importante para la actividad normal de los músculos.

Esta función explica por qué una deficiencia importante de magnesio puede provocar alteraciones neuromusculares.

Sin embargo, no demuestra que tomar suplementos prevenga los calambres o mejore el rendimiento muscular en personas con una ingesta suficiente.

Sistema nervioso

El magnesio interviene en la transmisión de impulsos nerviosos y en distintos procesos celulares relacionados con el funcionamiento del sistema nervioso.

Por eso, disponer de cantidades adecuadas contribuye al mantenimiento de su funcionamiento normal.

No obstante, este papel fisiológico no debe confundirse con la capacidad de tratar problemas como la ansiedad, el estrés o el insomnio.

Metabolismo energético

El magnesio participa en numerosas reacciones implicadas en la obtención y utilización de energía.

También interviene en procesos relacionados con el ATP, la principal molécula utilizada por las células para transferir energía.

Esto justifica su papel en el metabolismo energético normal, pero no significa que tomar magnesio actúe como un estimulante o aumente automáticamente la vitalidad.

Síntesis de proteínas y división celular

El organismo necesita magnesio para diferentes procesos de síntesis y mantenimiento celular.

Participa en la síntesis de proteínas y de ácidos nucleicos, además de intervenir en mecanismos relacionados con la división celular.

Se trata de funciones básicas del metabolismo, no de efectos específicos que aparezcan únicamente al consumir suplementos.

Salud ósea

Una parte importante del magnesio corporal está almacenada en los huesos.

Este mineral contribuye a su mantenimiento normal y participa en procesos relacionados con el metabolismo óseo.

Sin embargo, que sea necesario para mantener unos huesos normales no significa que suplementarlo prevenga o trate por sí solo enfermedades como la osteoporosis.

Qué beneficios del magnesio están reconocidos en la Unión Europea

La Unión Europea establece qué declaraciones de propiedades saludables pueden utilizarse en la comercialización de alimentos y complementos alimenticios.

En el caso del magnesio, el Reglamento (UE) n.º 432/2012 recoge varias declaraciones autorizadas, siempre que el producto cumpla las condiciones establecidas para utilizarlas.

Estas son las principales:

FunciónDeclaración autorizada
Cansancio y fatigaEl magnesio ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga.
Equilibrio electrolíticoEl magnesio contribuye al equilibrio electrolítico.
Metabolismo energéticoEl magnesio contribuye al metabolismo energético normal.
Sistema nerviosoEl magnesio contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso.
Función muscularEl magnesio contribuye al funcionamiento normal de los músculos.
Síntesis de proteínasEl magnesio contribuye a la síntesis proteica normal.
Función psicológicaEl magnesio contribuye a la función psicológica normal.
Huesos y dientesEl magnesio contribuye al mantenimiento de los huesos y dientes en condiciones normales.
División celularEl magnesio tiene una función en el proceso de división celular.

Estas declaraciones tienen respaldo regulatorio, pero es importante entender exactamente qué significan.

Una declaración autorizada sobre la función normal de un nutriente no equivale a demostrar que su suplementación mejora esa función en todas las personas.

Por ejemplo, que el magnesio contribuya al funcionamiento normal de los músculos no permite concluir que un suplemento prevenga los calambres.

Del mismo modo, que contribuya a la función psicológica normal no demuestra que tomar magnesio trate la ansiedad.

La regulación reconoce funciones concretas del nutriente. Los posibles efectos de los suplementos sobre resultados clínicos específicos deben evaluarse mediante estudios adecuados.

Qué dice la evidencia científica sobre los suplementos de magnesio

La utilidad de un suplemento no puede valorarse únicamente a partir de las funciones fisiológicas del magnesio.

Es necesario examinar qué ocurre cuando se administra magnesio adicional, a quién se administra, en qué cantidad y qué resultados se obtienen frente a un grupo de comparación.

La evidencia disponible es diferente según el objetivo estudiado.

Magnesio para el cansancio y la fatiga

El magnesio contribuye al metabolismo energético normal y ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga, dos funciones reconocidas por la normativa europea.

Sin embargo, estas declaraciones no significan que todo cansancio esté relacionado con una ingesta insuficiente de magnesio.

La fatiga puede tener numerosas causas y no constituye, por sí sola, una prueba de deficiencia de este mineral.

Cuando existe una ingesta insuficiente, corregirla puede ser importante para recuperar un estado nutricional adecuado.

En cambio, no hay que asumir que aumentar el aporte por encima de las necesidades mejore la energía o reduzca el cansancio en una persona que ya obtiene suficiente magnesio.

Magnesio para los calambres musculares

La utilización de magnesio para prevenir calambres es una de sus aplicaciones más populares.

Sin embargo, la evidencia científica no respalda su eficacia general para prevenir los calambres musculares.

Una revisión Cochrane publicada en 2020 analizó 11 ensayos clínicos sobre suplementación con magnesio y calambres.

Los resultados indicaron que, en adultos mayores con calambres musculares idiopáticos —aquellos que no tienen una causa identificable—, es improbable que la suplementación produzca una mejoría clínicamente relevante.

En mujeres embarazadas, los resultados fueron contradictorios y la calidad de los estudios limitó las conclusiones.

La revisión tampoco encontró ensayos aleatorizados sobre calambres asociados al ejercicio.

Esto no significa que el magnesio carezca de importancia para el funcionamiento muscular. Significa que su función fisiológica no demuestra la eficacia de los suplementos para prevenir todos los tipos de calambres.

Magnesio para dormir mejor

El magnesio también se promociona frecuentemente como suplemento para mejorar el sueño.

Esta popularidad se apoya en su participación en distintos procesos del sistema nervioso y en resultados positivos de algunos estudios.

Sin embargo, los ensayos clínicos no ofrecen resultados suficientemente consistentes.

Una revisión sistemática publicada en 2026 evaluó ensayos aleatorizados sobre suplementación oral de magnesio y diferentes indicadores del sueño.

Algunos estudios encontraron mejoras en determinadas medidas subjetivas, como la calidad del sueño percibida o la gravedad del insomnio.

Otros no observaron beneficios claros frente al placebo, especialmente en algunas medidas globales u objetivas.

Los autores calificaron la certeza de la evidencia como baja o muy baja y concluyeron que los resultados disponibles no respaldan el uso rutinario de magnesio para tratar el insomnio.

Tampoco pudo identificarse una forma química claramente superior para mejorar el sueño.

Por tanto, aunque algunos resultados son prometedores, actualmente no está demostrado que tomar magnesio mejore de forma consistente el descanso en la población general.

Magnesio y presión arterial

La relación entre magnesio y presión arterial cuenta con una investigación clínica relativamente amplia.

Un metaanálisis publicado en 2025 reunió 38 ensayos aleatorizados con un total de 2.709 participantes.

En comparación con el placebo, la suplementación produjo una reducción media aproximada de:

  • 2,8 mmHg en la presión arterial sistólica.
  • 2,1 mmHg en la presión arterial diastólica.

Se trata de reducciones modestas.

Los efectos fueron mayores en determinados subgrupos, especialmente en personas con hipertensión tratada o con niveles bajos de magnesio.

Sin embargo, los estudios presentaban una heterogeneidad elevada y no se observó una relación dosis-respuesta clara.

Estos resultados indican que la suplementación podría tener efectos beneficiosos sobre la presión arterial en determinados contextos, pero no justifican considerar el magnesio un sustituto del tratamiento de la hipertensión.

Magnesio y control de la glucosa

El magnesio participa en procesos fisiológicos relacionados con el metabolismo de la glucosa y la función de la insulina.

Algunos estudios observacionales han encontrado asociaciones entre una ingesta reducida de magnesio y un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Sin embargo, una asociación no demuestra que aumentar la ingesta mediante suplementos permita prevenir la enfermedad.

Los ensayos clínicos sobre suplementación han encontrado mejoras en algunos parámetros metabólicos, especialmente en determinadas poblaciones, pero los resultados no son uniformes.

Existen diferencias entre los estudios en aspectos como la cantidad administrada, el estado nutricional inicial y la duración de la intervención.

Por tanto, los resultados son interesantes desde el punto de vista científico, aunque no permiten presentar los suplementos de magnesio como un tratamiento de la diabetes.

Magnesio y migraña

La posible utilidad del magnesio en la prevención de la migraña se ha estudiado mediante diversos ensayos clínicos.

Algunos trabajos han encontrado reducciones en la frecuencia de los episodios, lo que ha llevado a considerar esta intervención en determinados contextos clínicos.

Sin embargo, existen limitaciones importantes relacionadas con el tamaño de los estudios, las diferencias entre poblaciones y las formulaciones utilizadas.

Los resultados tampoco justifican atribuir a cualquier suplemento comercial de magnesio una eficacia demostrada frente a la migraña.

Es un campo con señales de posible beneficio, pero requiere una interpretación clínica específica.

Magnesio y salud de los huesos

El magnesio tiene un papel estructural y metabólico en el tejido óseo.

Los estudios observacionales han encontrado relaciones entre la ingesta de magnesio y algunas medidas de salud ósea, como la densidad mineral.

No obstante, los estudios observacionales no permiten establecer por sí solos una relación causal.

La evidencia de que tomar suplementos de magnesio prevenga fracturas o trate la osteoporosis es insuficiente.

Por tanto, debe distinguirse el papel necesario del magnesio para el mantenimiento normal de los huesos de los posibles efectos terapéuticos de suplementarlo.

Resumen: qué sabemos realmente sobre el magnesio

La evidencia disponible permite distinguir las funciones reconocidas del nutriente de los resultados obtenidos al estudiar la suplementación.

Uso o funciónQué permite concluir la evidencia
Función muscular y nerviosa normalFunciones fisiológicas bien establecidas.
Metabolismo energéticoFunción fisiológica reconocida, sin demostrar un aumento general de energía por suplementar.
Disminución del cansancio y la fatigaDeclaración autorizada en la UE; no implica que todo cansancio mejore con suplementos.
Prevención de calambresBeneficio clínicamente relevante improbable en adultos mayores con calambres idiopáticos; evidencia insuficiente en otros contextos.
Mejora del sueñoResultados inconsistentes y evidencia de certeza baja o muy baja.
Reducción de la presión arterialEfecto medio modesto en ensayos clínicos, con mayor beneficio en algunos subgrupos.
Control glucémicoResultados prometedores en determinados parámetros y poblaciones, todavía insuficientes para recomendaciones generales.
Prevención de la migrañaPosible beneficio en contextos específicos, con limitaciones en la evidencia.
Mantenimiento de huesos normalesFunción reconocida; no demuestra que suplementar prevenga o trate la osteoporosis.

La conclusión principal es que no existe un único nivel de evidencia aplicable a todos los beneficios atribuidos al magnesio.

Cada afirmación debe valorarse según los estudios realizados y el resultado concreto que se pretende conseguir.

Cuánto magnesio necesitamos al día

Las necesidades de magnesio dependen de factores como la edad y el sexo.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) estableció las siguientes ingestas adecuadas para adultos:

PoblaciónIngesta adecuada de magnesio
Hombres adultos350 mg/día
Mujeres adultas300 mg/día

Estas cantidades hacen referencia al aporte diario total de magnesio procedente de la alimentación y, cuando corresponda, de otras fuentes.

No son dosis recomendadas de suplementos.

Además, deben distinguirse del valor de referencia de nutrientes utilizado en el etiquetado europeo.

El Reglamento (UE) n.º 1169/2011 establece un valor de referencia de 375 mg de magnesio para adultos.

Ese valor se utiliza para expresar el porcentaje del VRN aportado por un alimento o complemento.

Así, el porcentaje que aparece en la etiqueta no representa necesariamente la cantidad de magnesio suplementario que una persona necesita.

Para interpretar correctamente las cantidades, resulta importante distinguir entre ingesta dietética, valor de referencia del etiquetado y límites de seguridad aplicables a determinados suplementos.

Qué alimentos contienen magnesio

El magnesio está presente en una amplia variedad de alimentos.

Entre las fuentes alimentarias más destacadas se encuentran:

  • Semillas, especialmente las de calabaza y chía.
  • Frutos secos, como almendras, anacardos y cacahuetes.
  • Legumbres, como lentejas, garbanzos y alubias.
  • Cereales integrales, como la avena y otros cereales poco refinados.
  • Verduras de hoja verde, como las espinacas.
  • Cacao y determinados alimentos derivados, aunque su composición nutricional depende del producto concreto.

El contenido de magnesio puede variar según el alimento, su elaboración y el tamaño de la ración.

Una alimentación variada que incluya habitualmente legumbres, frutos secos, semillas, verduras y cereales integrales puede contribuir significativamente a cubrir las necesidades.

No obstante, la cantidad total ingerida depende del conjunto de la dieta, no de consumir ocasionalmente un alimento considerado rico en magnesio.

Qué ocurre cuando falta magnesio

Una ingesta insuficiente de magnesio no equivale necesariamente a una deficiencia clínica.

El organismo dispone de mecanismos que ayudan a conservar este mineral. Por ejemplo, los riñones pueden reducir su eliminación cuando el aporte es bajo.

Por eso, una deficiencia sintomática atribuible exclusivamente a una ingesta reducida no es habitual en personas sanas.

Sin embargo, determinadas circunstancias pueden alterar su absorción, aumentar las pérdidas o dificultar el mantenimiento de niveles adecuados.

Síntomas de una deficiencia de magnesio

En sus fases iniciales, una deficiencia puede asociarse a manifestaciones como pérdida de apetito, náuseas, cansancio o debilidad.

Cuando la deficiencia es importante pueden aparecer alteraciones neuromusculares, hormigueos, contracciones musculares, calambres y, en situaciones graves, alteraciones del ritmo cardíaco.

Estos síntomas no son específicos del déficit de magnesio y también pueden tener otras causas.

No es posible diagnosticar una deficiencia de magnesio únicamente a partir del cansancio, los calambres o las dificultades para dormir.

Quiénes pueden presentar mayor riesgo de ingesta o estado insuficiente

Existen circunstancias que pueden aumentar el riesgo de un estado insuficiente de magnesio, entre ellas:

  • Determinadas enfermedades gastrointestinales que alteran su absorción.
  • La diabetes tipo 2, especialmente cuando existen pérdidas urinarias elevadas.
  • El consumo crónico elevado de alcohol.
  • La utilización prolongada de algunos medicamentos.
  • La edad avanzada, por cambios en la ingesta, absorción y función renal.

Esto no significa que todas las personas incluidas en estos grupos presenten una deficiencia o necesiten suplementos.

Cómo se evalúa el estado de magnesio

La evaluación del magnesio presenta algunas dificultades.

Menos del 1 % del magnesio corporal está presente en el suero sanguíneo y su concentración no representa perfectamente las reservas totales del organismo.

Por ello, una medición de magnesio sérico puede aportar información útil, pero debe interpretarse en el contexto clínico correspondiente.

No existe una única prueba que permita evaluar de manera completa y satisfactoria el estado de magnesio en todas las situaciones.

¿Es necesario tomar suplementos de magnesio?

No necesariamente.

El magnesio es indispensable para la salud, pero la necesidad de suplementarlo es una cuestión distinta.

El posible beneficio depende de factores como el aporte habitual mediante la dieta, el estado nutricional, las circunstancias que puedan aumentar las necesidades o pérdidas y el objetivo concreto de la suplementación.

En una persona con un aporte adecuado no puede asumirse que añadir un suplemento vaya a mejorar la energía, los músculos o el sueño.

En cambio, cuando existe una ingesta insuficiente o una deficiencia identificada, corregir el problema puede tener importancia nutricional y clínica.

La suplementación tampoco debería utilizarse para sustituir la evaluación de síntomas persistentes o de problemas de salud que requieren una valoración profesional.

Qué efectos secundarios y precauciones tiene el magnesio

El magnesio que se obtiene de los alimentos no suele producir efectos adversos por exceso en personas sanas, ya que los riñones contribuyen a eliminar las cantidades sobrantes.

Con los suplementos, la situación es diferente.

Efectos gastrointestinales

Los efectos adversos más frecuentes de cantidades elevadas de magnesio suplementario incluyen:

  • Diarrea.
  • Náuseas.
  • Dolor o molestias abdominales.

La tolerancia puede variar según la cantidad administrada y el compuesto utilizado.

Por eso, no todos los suplementos producen necesariamente los mismos efectos gastrointestinales.

Exceso de magnesio

Un exceso importante de magnesio puede resultar peligroso, especialmente cuando la capacidad de eliminación renal está disminuida.

En situaciones graves puede producir alteraciones neuromusculares y cardiovasculares.

EFSA recoge un nivel superior tolerable de 250 mg diarios para determinadas sales y compuestos de magnesio procedentes de complementos, agua o alimentos con magnesio añadido.

Este nivel se basa principalmente en los efectos gastrointestinales y no incluye el magnesio que se encuentra naturalmente en los alimentos.

Tampoco debe confundirse con un límite máximo legal armonizado para todos los complementos comercializados en la Unión Europea.

Interacciones con medicamentos

El magnesio puede interaccionar con determinados medicamentos.

Por ejemplo, algunos suplementos pueden reducir la absorción de antibióticos de las familias de las tetraciclinas y las quinolonas cuando se administran demasiado próximos.

También pueden interferir con la absorción de determinados bisfosfonatos utilizados para tratar enfermedades óseas.

Por otra parte, algunos diuréticos y determinados medicamentos utilizados para reducir la acidez gástrica pueden modificar el estado de magnesio del organismo.

Por ello, las personas que utilizan medicación de forma habitual deben consultar con un profesional sanitario antes de incorporar suplementos, especialmente si existen enfermedades renales u otras circunstancias relevantes.

En qué fijarse al elegir un suplemento de magnesio

Los suplementos de magnesio pueden diferenciarse por su forma química, cantidad real del mineral, composición y tolerancia.

Uno de los errores más frecuentes es confundir la cantidad total de una sal de magnesio con la cantidad de magnesio elemental que aporta.

Magnesio elemental frente a cantidad del compuesto

Un suplemento puede contener citrato, bisglicinato, óxido, cloruro u otros compuestos de magnesio.

Pero el peso del compuesto completo no equivale al peso del magnesio presente en él.

Por tanto, la cantidad relevante para comparar el aporte del mineral es la cantidad de magnesio elemental, no simplemente la cifra más grande que aparezca en la etiqueta.

¿Todas las formas de magnesio son iguales?

No exactamente.

Las distintas formas químicas pueden presentar diferencias en su solubilidad, absorción y tolerancia gastrointestinal.

Algunos estudios indican que formas como el citrato, lactato, cloruro o aspartato pueden presentar una mayor biodisponibilidad que el óxido de magnesio en determinadas condiciones.

Sin embargo, una mayor absorción no significa automáticamente que una forma sea superior para dormir, prevenir calambres o mejorar el rendimiento deportivo.

Para demostrar esos beneficios serían necesarios estudios clínicos que evaluasen directamente los resultados de interés.

La elección de un suplemento no debería basarse exclusivamente en afirmaciones comerciales como «máxima absorción» o «el mejor magnesio», sino en datos verificables sobre su composición y uso previsto.

Preguntas frecuentes sobre el magnesio

¿Para qué es bueno el magnesio?

El magnesio es necesario para el funcionamiento normal de los músculos y el sistema nervioso, el metabolismo energético, la síntesis de proteínas, el equilibrio electrolítico y el mantenimiento de huesos y dientes. Sin embargo, estas funciones no implican que tomar suplementos proporcione beneficios adicionales en todas las personas.

¿El magnesio ayuda a dormir?

Algunos estudios han encontrado mejoras en determinadas medidas del sueño, pero la evidencia general es inconsistente y de baja certeza. Actualmente no está demostrado que la suplementación oral de magnesio sea un tratamiento eficaz y rutinario para el insomnio.

¿El magnesio ayuda con los calambres?

No necesariamente. La evidencia disponible indica que es improbable que los suplementos produzcan una mejoría clínicamente relevante en adultos mayores con calambres musculares idiopáticos. Para otros tipos de calambres, como los relacionados con el ejercicio, la evidencia es insuficiente.

¿Es bueno tomar magnesio todos los días?

El organismo necesita recibir magnesio habitualmente a través de la alimentación. Sin embargo, necesitar magnesio cada día no significa necesitar un suplemento diario. La conveniencia de suplementarlo depende del aporte dietético y de las circunstancias individuales.

¿Qué es mejor, magnesio de los alimentos o de los suplementos?

Los alimentos son la fuente habitual de magnesio y aportan además otros nutrientes. Los suplementos permiten concentrar cantidades concretas del mineral, pero no son automáticamente necesarios ni superiores cuando la dieta proporciona un aporte suficiente.

¿El magnesio tiene contraindicaciones?

Los suplementos requieren especial precaución en personas con alteraciones importantes de la función renal y pueden interaccionar con determinados medicamentos. Además, cantidades elevadas pueden producir molestias gastrointestinales y, en situaciones graves, toxicidad.

Conclusión: qué beneficios del magnesio están realmente demostrados

El magnesio es un mineral esencial cuya importancia para el funcionamiento del organismo está bien establecida.

Participa en el metabolismo energético, la función muscular y nerviosa, la síntesis proteica y el mantenimiento de los huesos, entre otros procesos. Estas funciones cuentan con respaldo científico y varias están reconocidas expresamente por la normativa europea.

La cuestión cambia cuando hablamos de suplementos.

La evidencia sobre mejorar el sueño, prevenir calambres, reducir la presión arterial o conseguir otros efectos específicos es desigual. En algunos casos existen resultados prometedores o beneficios modestos; en otros, los estudios son inconsistentes o insuficientes.

La conclusión principal es que necesitar magnesio no significa necesitar más magnesio.

Antes de valorar un complemento conviene distinguir si realmente es necesario aumentar el aporte, qué cantidad de magnesio elemental proporciona y qué evidencia respalda el beneficio que se pretende conseguir.

Ese criterio resulta mucho más útil que elegir un suplemento únicamente por la cantidad anunciada, su popularidad o las promesas de su publicidad.

Fuentes y referencias

  1. NIH Office of Dietary Supplements. Magnesium: Fact Sheet for Health Professionals. Información institucional sobre funciones fisiológicas, fuentes alimentarias, metabolismo, deficiencia, absorción, seguridad e interacciones.
    https://ods.od.nih.gov/factsheets/Magnesium-HealthProfessional/
  2. Comisión Europea. Reglamento (UE) n.º 432/2012. Lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos, incluidas las correspondientes al magnesio.
    https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2012/432/oj?locale=es
  3. EFSA NDA Panel (2015). Scientific Opinion on Dietary Reference Values for magnesium. EFSA Journal, 13(7), 4186.
    https://doi.org/10.2903/j.efsa.2015.4186
  4. Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea. Reglamento (UE) n.º 1169/2011, anexo XIII. Valores de referencia de nutrientes para el etiquetado.
    https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2011/1169/oj?locale=es
  5. Garrison SR y colaboradores (2020). Magnesium for skeletal muscle cramps. Cochrane Database of Systematic Reviews, CD009402.
    https://doi.org/10.1002/14651858.CD009402.pub3
  6. Magnesium Supplementation for Sleep in Adults: A Systematic Review of Randomized Controlled Trials (2026). Revisión sistemática de ensayos aleatorizados sobre suplementación oral y sueño.
    https://doi.org/10.1080/19390211.2026.2719670
  7. Argeros Z y colaboradores (2025). Magnesium Supplementation and Blood Pressure: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. Hypertension, 82, 1844–1856.
    https://doi.org/10.1161/HYPERTENSIONAHA.125.25129
  8. EFSA / Scientific Committee on Food. Summary of Tolerable Upper Intake Levels. Documento de referencia sobre límites superiores tolerables, incluido el magnesio suplementario.
    https://www.efsa.europa.eu/sites/default/files/2023-11/ul_summary_tables-version-8.pdf

Contenido informativo basado en fuentes científicas y regulatorias. No sustituye la valoración de un profesional sanitario ni constituye una recomendación individual de suplementación.