
El aceite de krill se comercializa como una alternativa al aceite de pescado para aportar ácidos grasos omega-3, especialmente EPA y DHA. Su principal particularidad es que contiene una proporción relevante de fosfolípidos y puede aportar astaxantina de forma natural.
Estas características explican parte de su interés, pero también han dado lugar a afirmaciones comerciales que conviene examinar: ¿se absorbe mejor?, ¿aporta más beneficios?, ¿es más sostenible?, ¿merece la pena pagar más?
La respuesta depende de la composición del suplemento y de qué diferencias estén realmente respaldadas por estudios en personas.
La primera distinción es fundamental: la cantidad de aceite de krill de una cápsula no equivale a la cantidad de EPA y DHA que proporciona.
¿Qué es el aceite de krill?
El aceite de krill es un extracto lipídico obtenido de pequeños crustáceos marinos pertenecientes al orden Euphausiacea. Una de las especies utilizadas comercialmente es el krill antártico (Euphausia superba).
Estos organismos forman parte del zooplancton y desempeñan una función ecológica importante, porque sirven de alimento a ballenas, pingüinos, focas, peces y otras especies marinas.
El aceite se obtiene mediante procesos de extracción y separación de lípidos. No debe confundirse con el animal completo ni con la harina de krill, cuya composición es diferente.
Desde el punto de vista nutricional, sus componentes más relevantes son:
- EPA (ácido eicosapentaenoico): un ácido graso omega-3 de cadena larga.
- DHA (ácido docosahexaenoico): otro omega-3 de cadena larga.
- Fosfolípidos: moléculas que forman parte de la estructura lipídica del aceite y pueden transportar EPA y DHA.
- Astaxantina: un pigmento carotenoide que puede encontrarse naturalmente en el krill.
La composición no es idéntica en todos los extractos. Puede variar según la materia prima, el proceso de obtención y las características de cada formulación.
En la Unión Europea, determinadas preparaciones de aceite de krill antártico están incluidas en la lista de nuevos alimentos autorizados, con sus correspondientes especificaciones y condiciones de utilización.
Esta autorización permite su comercialización bajo las condiciones establecidas, pero no constituye una demostración de todos los beneficios que puedan anunciarse.
¿Cuánto EPA y DHA contiene realmente el aceite de krill?
Este es el dato más importante al interpretar un suplemento.
Para entender qué son estos dos ácidos grasos y cómo interpretar sus cantidades, consulta nuestra guía sobre EPA y DHA.
Una cápsula puede indicar de forma destacada «500 mg de aceite de krill». Esa cantidad representa el extracto lipídico total, no 500 mg de EPA y DHA.
Conviene distinguir cuatro conceptos.
Aceite de krill total. Es la cantidad de extracto incorporada a la fórmula. Incluye diferentes componentes lipídicos, no solamente omega-3.
Omega-3 totales. Es la suma de los ácidos grasos omega-3 presentes, cuando se declara expresamente. Puede incluir otros omega-3 además de EPA y DHA.
EPA. Es la cantidad concreta de ácido eicosapentaenoico, expresada normalmente en miligramos.
DHA. Es la cantidad concreta de ácido docosahexaenoico.
Para calcular el aporte conjunto de los dos principales omega-3 marinos, se suman sus cantidades declaradas:
EPA + DHA = aporte combinado de EPA y DHA por dosis.
Por ejemplo, en una fórmula hipotética con 500 mg de aceite de krill, 90 mg de EPA y 50 mg de DHA, el aporte combinado sería de 140 mg de EPA+DHA, no de 500 mg.
Este ejemplo es exclusivamente ilustrativo; no corresponde a un producto comercial analizado.
Tampoco debe asumirse que todos los aceites de krill presentan el mismo porcentaje de EPA y DHA. Existen diferencias de concentración entre preparaciones.
Por eso, una etiqueta que únicamente destaque la cantidad total de aceite proporciona información insuficiente para realizar una comparación nutricional precisa.
¿Qué papel tienen los fosfolípidos del krill?
Una de las diferencias químicas más conocidas entre el aceite de krill y muchas formulaciones de aceite de pescado está relacionada con la forma en la que se encuentran sus ácidos grasos.
En el aceite de krill, una parte importante del EPA y DHA puede estar asociada a fosfolípidos.
Los fosfolípidos son moléculas formadas por una parte que interactúa con el agua y otra que interactúa con las grasas. Son componentes habituales de las membranas celulares.
En muchos aceites de pescado, los ácidos grasos se encuentran principalmente en forma de triglicéridos. También existen suplementos de pescado comercializados como ésteres etílicos, triglicéridos reesterificados u otras formulaciones.
Por tanto, no es correcto simplificar todas las diferencias a «krill = fosfolípidos» y «pescado = triglicéridos».
Además, el aceite de krill puede contener distintas clases de lípidos, no exclusivamente fosfolípidos.
¿Los fosfolípidos hacen que el krill sea mejor?
Su presencia constituye una diferencia real de composición, pero no demuestra automáticamente una mayor eficacia clínica.
La forma química puede influir en la digestión, el transporte y la distribución de los ácidos grasos.
Sin embargo, para establecer una ventaja práctica es necesario comprobar si esas diferencias producen resultados relevantes en estudios bien diseñados.
Una mayor concentración sanguínea de EPA o DHA no significa necesariamente menos enfermedades cardiovasculares, mejor memoria o mayores beneficios generales.
La forma química importa, pero no sustituye la necesidad de conocer la cantidad de EPA y DHA ni demuestra por sí sola una superioridad clínica.
¿Qué es la astaxantina del aceite de krill?
La astaxantina es un carotenoide responsable, en parte, de las tonalidades rojizas de determinados organismos marinos.
Puede encontrarse naturalmente en el krill y pasar al aceite durante su extracción.
Es un compuesto investigado por sus propiedades antioxidantes en modelos químicos y experimentales.
No obstante, hay tres cuestiones que deben diferenciarse.
Presencia natural
El hecho de que un aceite contenga astaxantina no indica necesariamente una cantidad concreta.
Su concentración depende de factores relacionados con la materia prima y los procesos de extracción, transformación y conservación.
Cantidad realmente aportada
Cuando un suplemento declara astaxantina, debe comprobarse cuántos miligramos o microgramos proporciona la dosis indicada.
También es importante distinguir la astaxantina presente naturalmente en el aceite de aquella que se haya añadido como ingrediente independiente.
No sería correcto extrapolar automáticamente resultados de estudios con dosis específicas de astaxantina a cualquier cápsula de aceite de krill.
Beneficio clínico
Que una sustancia tenga actividad antioxidante en condiciones experimentales no demuestra que una pequeña cantidad incluida en un suplemento produzca beneficios clínicos medibles.
Tampoco garantiza que el aceite esté libre de oxidación o que sea de mayor calidad.
Por tanto, la astaxantina puede considerarse una característica de composición interesante, pero no una prueba automática de superioridad.
Aceite de krill vs aceite de pescado: principales diferencias
Ambos pueden aportar EPA y DHA, aunque proceden de materias primas distintas y presentan diferencias en su composición lipídica.
La comparación debe centrarse en los factores que realmente pueden afectar a la elección: cantidades de EPA y DHA, forma química, transparencia del fabricante, seguridad, calidad y coste.
| Criterio | Aceite de krill | Aceite de pescado |
|---|---|---|
| Origen | Crustáceos marinos, como Euphausia superba. | Distintas especies de peces. |
| EPA | Presente; cantidad variable según el extracto. | Presente; cantidad variable según especie y concentración. |
| DHA | Presente; cantidad variable según el extracto. | Presente; cantidad variable según especie y concentración. |
| EPA+DHA por dosis | Debe comprobarse en el etiquetado. | Debe comprobarse en el etiquetado. |
| Concentración | Puede ser menor que en aceites de pescado concentrados. | Existen fórmulas convencionales y concentradas. |
| Forma lipídica | Una parte relevante de EPA y DHA puede estar asociada a fosfolípidos. | Triglicéridos, ésteres etílicos y otras formas según el producto. |
| Astaxantina | Puede contenerla naturalmente, en cantidades variables. | No es un componente característico; podría añadirse. |
| Biodisponibilidad | Algunos ensayos encuentran mayores incrementos sanguíneos de EPA y DHA. | Incrementa los niveles de EPA y DHA; los resultados comparativos son variables. |
| Evidencia clínica | Investigación sobre biomarcadores y lípidos; sin superioridad clínica general demostrada. | Amplia investigación sobre EPA y DHA, con resultados dependientes de la formulación y el contexto. |
| Oxidación | Puede oxidarse; algunos análisis requieren métodos adaptados a su coloración. | Puede oxidarse; requiere controles y conservación adecuados. |
| Alérgenos | Crustáceos. | Pescado. |
| Sostenibilidad | Depende de la pesquería, su gestión y la trazabilidad. | Depende de la especie, pesquería, método de captura y trazabilidad. |
| Número de cápsulas | Depende del aporte de EPA+DHA por cápsula. | Depende del aporte de EPA+DHA por cápsula. |
| Comparación económica | Calcular el coste por cantidad de EPA+DHA. | Utilizar la misma unidad de comparación. |
No existe una concentración única de EPA y DHA que represente a todos los aceites de krill o a todos los aceites de pescado.
Algunos aceites de pescado concentrados pueden aportar cantidades elevadas de EPA y DHA en pocas cápsulas. En cambio, determinados preparados de krill presentan concentraciones menores y requieren más cantidad de aceite para alcanzar un aporte equivalente.
Sin embargo, esto depende de la fórmula concreta y no debe utilizarse como una regla universal.
La comparación correcta no consiste en enfrentar el número de miligramos de aceite, sino el aporte efectivo de EPA y DHA junto con las características verificables del producto.
¿Se absorbe mejor el omega-3 del krill?
La biodisponibilidad describe en qué medida y de qué forma los componentes ingeridos llegan al organismo y quedan disponibles después de su digestión y absorción.
En los estudios de omega-3 pueden utilizarse diferentes indicadores:
- La concentración de EPA y DHA en plasma.
- Su incorporación a los fosfolípidos plasmáticos.
- Su presencia en las membranas de los glóbulos rojos.
- El índice omega-3, calculado a partir del EPA y DHA de los eritrocitos.
- Parámetros farmacocinéticos relacionados con la evolución de sus concentraciones a lo largo del tiempo.
No todos estos indicadores miden exactamente lo mismo.
Qué encontraron los primeros ensayos comparativos
Algunos estudios de administración única observaron una mayor incorporación de EPA y DHA en determinados compartimentos sanguíneos después de consumir aceite de krill.
Sin embargo, estos ensayos fueron pequeños y analizaron principalmente cambios durante un periodo corto.
Por ejemplo, un ensayo cruzado de 2015 con 15 participantes encontró diferencias favorables al aceite de krill en la exposición plasmática durante las 72 horas posteriores a la ingesta.
Los propios resultados no permitían atribuir esa diferencia únicamente a la presencia de fosfolípidos ni demostrar ventajas clínicas a largo plazo.
Por otra parte, un ensayo aleatorizado de cuatro semanas con 66 adultos comparó aceite de krill y diferentes formulaciones de aceite de pescado, igualando las cantidades de EPA y DHA.
No encontró diferencias estadísticamente significativas en las concentraciones finales de EPA+DHA plasmáticos ni en su incorporación a los glóbulos rojos.
Qué añadió el metaanálisis de 2024
Un metaanálisis en red publicado en Food Chemistry: X reunió 26 estudios sobre biodisponibilidad de omega-3 procedentes de distintas formulaciones de aceite de pescado y krill.
Los autores identificaron resultados favorables al krill en algunas comparaciones, especialmente en determinados rangos de ingesta.
Sin embargo, también encontraron limitaciones importantes, como una elevada heterogeneidad entre estudios, diferencias de formulación y una menor disponibilidad de datos para ciertas dosis.
Por eso, sus resultados deben interpretarse como indicios de posibles diferencias entre preparaciones, no como una demostración universal de superioridad.
Qué encontró el ensayo de 2026
Un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego publicado en 2026 comparó aceite de krill y aceite de pescado durante 12 semanas en 72 adultos sanos.
Las cantidades de omega-3 administradas fueron próximas, aunque no idénticas.
El grupo que recibió aceite de krill presentó incrementos de EPA y DHA plasmáticos aproximadamente 1,5 veces mayores que el grupo de aceite de pescado.
Se trata de un resultado relevante porque procede de un ensayo humano controlado y con un seguimiento más prolongado que los estudios de administración única.
No obstante, los investigadores señalaron que las diferencias observadas podrían estar relacionadas con el procesamiento metabólico y la distribución posterior de los ácidos grasos, y no necesariamente con una absorción intestinal superior.
Además, el estudio no demostró que esas concentraciones se tradujeran en mejores resultados clínicos.
Entonces, ¿el krill es más biodisponible?
La evidencia permite considerar que algunas formulaciones de krill pueden producir incrementos sanguíneos superiores de EPA y DHA frente a determinados aceites de pescado.
Pero los ensayos no son completamente concordantes y los resultados dependen de la formulación, las cantidades utilizadas y los indicadores analizados.
No está justificado afirmar que el aceite de krill se absorbe siempre el doble, que cualquier dosis de krill equivale a una dosis mayor de pescado o que proporciona necesariamente mejores beneficios clínicos.
¿Qué dice la evidencia sobre los beneficios del aceite de krill?
El aceite de krill se ha investigado principalmente por su aportación de EPA y DHA y sus posibles efectos sobre diferentes indicadores metabólicos.
Es importante separar los resultados de ensayos con suplementos de krill de la evidencia más amplia sobre EPA y DHA obtenidos de otras fuentes.
Puedes ampliar las funciones y los beneficios investigados en nuestra guía sobre para qué sirve el omega-3.
Triglicéridos y otros lípidos sanguíneos
Un metaanálisis publicado en 2023 reunió 14 ensayos clínicos, con un total de 1.458 participantes.
Encontró asociaciones entre la suplementación con aceite de krill y mejoras de algunos indicadores lipídicos, incluidos los triglicéridos, el colesterol total y el colesterol LDL.
No encontró efectos consistentes en otras variables examinadas, como la presión arterial, el control glucémico o diversos marcadores inflamatorios.
Los resultados también estuvieron condicionados por diferencias entre estudios, como la duración de las intervenciones y las características de los participantes.
Por tanto, estos hallazgos no significan que cualquier suplemento de krill tenga efectos equivalentes ni que sea superior al aceite de pescado.
Salud cardiovascular
En la Unión Europea existe una declaración de propiedades saludables autorizada que establece que el EPA y el DHA contribuyen al funcionamiento normal del corazón.
Esta declaración requiere cumplir condiciones de composición y comunicar que el efecto beneficioso se obtiene con una ingesta diaria de 250 mg de EPA y DHA.
Es una declaración relativa al EPA y DHA, no un beneficio exclusivo del aceite de krill.
Tampoco debe interpretarse como una afirmación de que un suplemento de krill previene infartos, trata enfermedades cardiovasculares o sustituye medidas sanitarias establecidas.
Los resultados sobre concentraciones sanguíneas y factores de riesgo no equivalen automáticamente a demostrar reducciones en eventos clínicos.
Articulaciones, memoria y otros beneficios anunciados
También se han estudiado distintas preparaciones de krill en relación con otros aspectos de la salud.
Sin embargo, la evidencia es heterogénea y en ocasiones procede de ensayos pequeños, formulaciones específicas o productos que combinan varios ingredientes.
No es adecuado atribuir a todo aceite de krill beneficios sobre la memoria, las articulaciones, la inflamación o el bienestar general sin identificar qué estudios los respaldan y si sus resultados son reproducibles.
Las afirmaciones sobre estos efectos requieren una evaluación independiente de las alegaciones comerciales.
Oxidación y calidad: ¿el aceite de krill es más estable?
Los ácidos grasos poliinsaturados, incluidos EPA y DHA, son susceptibles a procesos de oxidación.
La oxidación puede producirse durante la elaboración, el transporte o el almacenamiento, dependiendo de factores como el contacto con oxígeno, la temperatura, la luz y la formulación.
En el aceite de krill, la presencia de astaxantina y otros componentes puede influir en su estabilidad.
Sin embargo, no puede concluirse que el krill sea inmune a la oxidación.
Cómo se evalúa la calidad oxidativa
Entre los indicadores utilizados en el análisis de aceites omega-3 se encuentran el índice de peróxidos, relacionado con productos de oxidación primaria, y el índice de anisidina, utilizado para evaluar determinados productos de oxidación secundaria.
También existe el índice TOTOX, que combina ambos parámetros.
Pero hay una limitación técnica relevante: algunos métodos analíticos convencionales pueden presentar interferencias en aceites intensamente coloreados, como ciertas preparaciones de krill.
Por tanto, un resultado analítico solo es útil si el método empleado es adecuado para la matriz examinada.
La normativa europea establece especificaciones de composición y estabilidad para determinados extractos de krill autorizados.
Al valorar un suplemento, resulta más útil comprobar la existencia de controles documentados que aceptar expresiones publicitarias como «máxima pureza», «antioxidación garantizada» o «aceite que no se oxida».
También conviene revisar la transparencia del fabricante respecto a contaminantes, trazabilidad, controles de lote y condiciones de almacenamiento.
La procedencia antártica, por sí sola, no demuestra la ausencia de contaminantes ni sustituye los análisis de calidad.
¿Es sostenible el aceite de krill?
La sostenibilidad es una cuestión especialmente relevante porque el krill ocupa una posición importante en las cadenas alimentarias antárticas.
La pesca de krill en el océano Austral está sometida a medidas internacionales de gestión, principalmente a través de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR).
Esta organización establece medidas sobre capturas y actividad pesquera.
Sin embargo, disponer de una regulación no elimina automáticamente todos los riesgos ecológicos.
Capturas y concentración de la pesca
Uno de los problemas debatidos es que la actividad pesquera puede concentrarse en determinadas zonas utilizadas también por animales que dependen del krill para alimentarse.
Durante la temporada de 2025 se alcanzó el umbral de captura de 620.000 toneladas aplicable al conjunto de determinadas subáreas del Atlántico antártico, lo que provocó el cierre de la pesquería al alcanzarse ese límite.
Esto ilustra la importancia del seguimiento continuo de las capturas, su distribución geográfica y los posibles efectos sobre los ecosistemas.
El cambio climático y las alteraciones en el hielo marino también deben considerarse al evaluar el estado de las poblaciones y sus relaciones ecológicas.
¿Qué valor tienen las certificaciones?
Existen pesquerías de krill certificadas bajo estándares como el Marine Stewardship Council (MSC).
Estas certificaciones pueden aportar información sobre la evaluación y supervisión de pesquerías concretas.
No obstante, es necesario comprobar qué pesquería está certificada, si el certificado sigue vigente y si existe trazabilidad hasta la materia prima utilizada en el suplemento.
Una certificación de una actividad o cadena de suministro no significa que todos los aceites de krill del mercado tengan idénticas garantías.
No existe base suficiente para afirmar que el aceite de krill sea, de forma general, más sostenible que el aceite de pescado.
La comparación debe realizarse entre procedencias y cadenas de suministro verificables.
Efectos secundarios, alérgenos y precauciones
Como ocurre con otros suplementos que aportan EPA y DHA, el aceite de krill puede producir molestias digestivas.
Para conocer las precauciones relacionadas con dosis elevadas, anticoagulantes y otros riesgos, consulta nuestra guía sobre efectos secundarios del omega-3.
Entre las reacciones posibles se encuentran náuseas, molestias abdominales, reflujo o cambios en las deposiciones.
La tolerancia depende de factores individuales y de las características de cada preparación.
Alergia a crustáceos
Este es uno de los aspectos de seguridad más importantes.
El krill es un crustáceo.
El Reglamento (UE) 1169/2011 incluye los crustáceos y los productos elaborados a partir de ellos entre las sustancias que deben declararse como alérgenos.
Las personas con alergia a crustáceos no deben asumir que un extracto de krill es seguro simplemente porque se haya procesado o filtrado.
Además, la alergia a pescado y la alergia a crustáceos no son exactamente la misma condición, por lo que conviene no confundir sus respectivas advertencias.
Medicación anticoagulante y otras situaciones
Los suplementos de omega-3 pueden tener interacciones relevantes con determinados medicamentos, especialmente cuando se utilizan cantidades elevadas de EPA y DHA.
En personas que reciben tratamiento anticoagulante o antiagregante, la conveniencia de utilizarlos debe valorarse con el profesional sanitario correspondiente.
Esto no significa que todos los suplementos de omega-3 produzcan hemorragias ni que los riesgos observados con preparados de dosis elevadas puedan extrapolarse directamente a una cápsula convencional de krill.
También conviene consultar antes de utilizarlos durante el embarazo o la lactancia, en menores, ante enfermedades relevantes o cuando exista una intervención quirúrgica programada.
La normativa de autorización de determinados aceites de krill contempla condiciones específicas para distintas categorías de alimentos y poblaciones. No deben confundirse esos límites regulatorios con recomendaciones individuales de suplementación.
Los suplementos alimenticios no sustituyen una dieta adecuada ni tratamientos prescritos.
Cómo interpretar la etiqueta de un suplemento de aceite de krill
La etiqueta debe permitir conocer qué está aportando realmente la cantidad diaria indicada.
Las cantidades de referencia y las cuestiones prácticas de consumo se explican en nuestra guía sobre cómo tomar omega-3.
Para evaluarla, conviene seguir este orden:
- Cantidad de cápsulas por dosis. Comprobar si la información corresponde a una cápsula o a varias.
- Aceite de krill total. Identificar cuántos miligramos de extracto se aportan.
- Omega-3 totales. Revisar esta cantidad cuando aparezca declarada.
- EPA. Comprobar los miligramos por dosis.
- DHA. Comprobar los miligramos por dosis.
- EPA+DHA. Sumar ambos valores si no se ofrece el total combinado.
- Fosfolípidos. Revisar su cantidad cuando el fabricante la declare.
- Astaxantina. Distinguir la cantidad declarada y si se presenta como componente natural o añadido.
- Otros ingredientes y alérgenos. Revisar la composición completa y las advertencias.
- Origen, lote y calidad. Valorar la documentación verificable sobre trazabilidad, controles y certificaciones.
Ejemplo práctico de lectura de una etiqueta
Imaginemos una fórmula hipotética cuya dosis diaria de dos cápsulas declara:
- Aceite de krill: 1.000 mg.
- Omega-3 totales: 300 mg.
- EPA: 160 mg.
- DHA: 90 mg.
En este ejemplo, el aporte combinado sería de 250 mg de EPA+DHA.
La cantidad de omega-3 totales sería de 300 mg, mientras que los 1.000 mg representarían la cantidad completa de aceite de krill.
Las tres cifras describen conceptos diferentes.
El ejemplo no procede de ningún producto comercial y se utiliza exclusivamente para explicar cómo interpretar una composición.
Qué ocurre si no aparecen EPA y DHA
Si el fabricante únicamente declara la cantidad de aceite, no es posible calcular con precisión cuánto EPA+DHA aporta esa fórmula sin documentación adicional.
No debe completarse esa información suponiendo que todos los aceites de krill contienen un porcentaje fijo de omega-3.
En una comparación editorial rigurosa, la ausencia de estos datos debe tratarse como una limitación de transparencia.
¿Merece la pena pagar más por aceite de krill?
Depende de qué diferencia se esté pagando.
El krill puede resultar interesante por su composición lipídica y por determinadas características de su materia prima.
Sin embargo, no hay evidencia suficiente para concluir que pagar más por cualquier suplemento de krill garantice un mayor beneficio clínico.
Una comparación económica útil debe considerar cuánto cuesta obtener una cantidad concreta de EPA y DHA.
Por ejemplo, puede calcularse el coste por gramo de EPA+DHA a partir del precio del envase, el número de dosis que contiene y el aporte real por dosis.
También deben evaluarse la transparencia del etiquetado, los controles de calidad, la procedencia y el número de cápsulas necesarias.
El aceite de pescado y los aceites de microalgas representan otras posibles fuentes de omega-3, con composiciones que también deben valorarse individualmente.
La elección no debe apoyarse únicamente en expresiones como «premium», «absorción superior» o «mayor potencia».
Un suplemento más caro no es necesariamente mejor si aporta menos EPA y DHA, no acredita ventajas clínicas relevantes o presenta menos información verificable sobre su calidad.
En resumen: ¿qué diferencia realmente al aceite de krill?
El aceite de krill es una fuente de EPA y DHA que presenta características de composición distintas a las de numerosos aceites de pescado.
La presencia de fosfolípidos constituye una diferencia química real. Los estudios en humanos muestran que algunas formulaciones pueden producir mayores incrementos sanguíneos de EPA y DHA, aunque los resultados no son uniformes y todavía no permiten establecer una superioridad clínica general.
La astaxantina es otro componente característico, pero su presencia no garantiza beneficios adicionales ni evita por completo la oxidación.
Tampoco debe suponerse una mayor sostenibilidad por el simple hecho de que el ingrediente proceda de krill antártico.
Para valorar correctamente un suplemento, lo esencial es comprobar la cantidad efectiva de EPA y DHA, la composición, la seguridad, el origen y la documentación de calidad.
El aceite de krill puede ser una fuente válida de omega-3, pero su interés debe justificarse por datos verificables, no por la percepción de que es una alternativa automáticamente superior.
Fuentes y referencias
- NIH, Office of Dietary Supplements. Omega-3 Fatty Acids: Health Professional Fact Sheet. Composición, formas químicas, biodisponibilidad, seguridad e interacciones. Consultar fuente.
- Comisión Europea. Reglamento (UE) 432/2012. Declaraciones de propiedades saludables autorizadas para EPA y DHA y condiciones de uso. Consultar reglamento.
- Comisión Europea. Lista de la Unión de nuevos alimentos. Autorizaciones y condiciones regulatorias aplicables, entre otros ingredientes, a determinados extractos de krill. Consultar lista.
- Comisión Europea. Reglamento de Ejecución (UE) 2019/108. Modificación de las especificaciones del aceite de krill antártico. Consultar reglamento.
- Parlamento Europeo y Consejo. Reglamento (UE) 1169/2011. Información alimentaria y declaración de alérgenos, incluidos crustáceos y sus derivados. Consultar reglamento.
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- Estudio sobre oxidación de suplementos omega-3 (2015). Oxidation levels of North American over-the-counter n-3 supplements. Limitaciones de los procedimientos analíticos en determinados preparados, incluidos aceites de krill. Texto científico.
- Estudio sobre extracción de aceite de krill (2022). Extraction of oil from wet Antarctic krill using a subcritical dimethyl ether method. Variabilidad de componentes, incluida la astaxantina, según las técnicas de extracción. Texto científico.
- CCAMLR. Fishery Report 2025: Euphausia superba in Area 48. Gestión pesquera, capturas y medidas de conservación. Consultar informe.
- Marine Stewardship Council. Antarctic krill. Certificación pesquera, gestión y aspectos ambientales. Consultar información.
