Creatina: efectos secundarios, seguridad y contraindicaciones

Creatina en polvo junto a un vaso de agua en una escena editorial limpia sobre seguridad de los suplementos

La creatina es uno de los suplementos deportivos más estudiados, pero también uno de los que más dudas genera sobre su seguridad. Riñones, hígado, retención de líquidos, caída del cabello, calambres o aumento de peso aparecen de forma recurrente cuando se buscan sus posibles efectos secundarios.

Algunas de estas preocupaciones tienen una explicación fisiológica real. Otras proceden de estudios pequeños, casos aislados o interpretaciones incorrectas de determinados análisis. Y también existen situaciones en las que simplemente faltan datos suficientes como para asumir que lo observado en adultos sanos puede aplicarse a cualquier persona.

La cuestión, por tanto, no es afirmar que la creatina sea «buena» o «mala», sino distinguir qué sabemos con bastante seguridad, qué riesgos son plausibles y dónde sigue existiendo incertidumbre.

¿Es segura la creatina?

En adultos sanos, la creatina monohidrato presenta un perfil de seguridad ampliamente estudiado y, en general, una buena tolerabilidad.

La mayor parte de los ensayos clínicos no encuentra alteraciones clínicamente relevantes de la función renal, hepática o de otros marcadores de salud cuando se utiliza creatina monohidrato.

En España existe además una referencia especialmente útil. En 2024, el Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) concluyó que una cantidad máxima diaria de 3 g de creatina es aceptable desde el punto de vista de seguridad para su uso en complementos alimenticios destinados a población adulta sana.

Ese dato debe interpretarse correctamente: se trata de una evaluación de seguridad para complementos alimenticios, no de una frontera a partir de la cual cualquier cantidad superior pase automáticamente a ser peligrosa.

En ensayos clínicos se han estudiado también cantidades superiores, especialmente durante las denominadas fases de carga. La forma de utilizarla, sin embargo, la desarrollamos en nuestra guía específica sobre cómo tomar creatina.

CuestiónQué muestra la evidenciaCómo interpretarlo
Aumento de pesoPuede aumentar el peso corporal y el agua asociada al tejido muscular.No equivale automáticamente a ganar grasa.
Molestias digestivasPueden aparecer diarrea, malestar abdominal u otras molestias, sobre todo con cantidades grandes de una sola vez.Es uno de los efectos adversos plausibles y mejor documentados.
RiñonesNo se observa un deterioro consistente de la función renal en adultos sanos.Los datos no deben extrapolarse automáticamente a personas con enfermedad renal.
CreatininaPuede aumentar ligeramente durante la suplementación.Una subida de creatinina no demuestra por sí sola daño renal.
HígadoLos ensayos no muestran una señal consistente de toxicidad hepática en adultos sanos.Existe menos evidencia específica en personas con enfermedad hepática.
Deshidratación y calambresLos estudios controlados no encuentran un aumento consistente del riesgo.No están respaldados como efectos habituales de la creatina.
Caída del cabelloEl primer ensayo que estudió directamente el cabello no encontró diferencias frente a placebo.Actualmente no hay evidencia convincente de que la creatina cause calvicie.

¿Qué efectos secundarios puede producir la creatina?

La mayoría de las personas estudiadas tolera bien el monohidrato de creatina, pero eso no significa que esté completamente libre de efectos adversos.

Los que tienen una base más clara son el aumento inicial del agua corporal y, en algunas personas, molestias gastrointestinales.

También puede producir cambios en determinados marcadores analíticos, especialmente la creatinina. Esto es importante porque un cambio en un análisis no equivale necesariamente a que se haya producido un daño en el órgano que ese marcador se utiliza habitualmente para evaluar.

Dolor abdominal, diarrea o sensación de malestar digestivo parecen más probables cuando se toman cantidades elevadas de una sola vez.

Retención de agua y aumento de peso

Sí, la creatina puede hacer que aumente el peso corporal.

Pero aumentar de peso y aumentar grasa corporal no significan lo mismo.

Una de las consecuencias de elevar las reservas musculares de creatina es un cambio en el contenido de agua del músculo. Este efecto puede notarse especialmente durante los primeros días o semanas y puede ser más rápido cuando se utiliza una fase de carga.

La literatura no respalda, sin embargo, que la creatina aumente por sí misma la masa grasa.

Un amplio metaanálisis de ensayos clínicos encontró un pequeño aumento medio del peso corporal acompañado prácticamente por el mismo incremento de masa libre de grasa, sin aumento significativo de masa grasa.

Por tanto, decir simplemente que «la creatina engorda» resulta engañoso.

Tampoco conviene afirmar que todo el aumento de agua es necesariamente «intracelular» en todas las personas y circunstancias. La distribución del agua corporal es más compleja y los resultados varían entre estudios.

Lo importante es distinguir tres conceptos:

  • aumento del número que aparece en la báscula;
  • aumento de agua corporal;
  • aumento de tejido adiposo.

No son equivalentes.

¿La creatina afecta a los riñones?

Esta es probablemente la preocupación de seguridad más frecuente.

En adultos sanos, los ensayos clínicos y las revisiones disponibles no muestran un deterioro consistente de la función renal causado por la suplementación con creatina monohidrato.

La confusión procede en buena medida de la creatinina.

La creatina se convierte de forma espontánea en creatinina, y la creatinina sérica se utiliza habitualmente como uno de los marcadores para estimar la función renal.

Si una persona consume más creatina, su creatinina puede aumentar ligeramente sin que eso signifique necesariamente que el riñón esté filtrando peor.

Los metaanálisis más recientes encuentran precisamente ese patrón: pequeños aumentos de creatinina sin evidencia equivalente de deterioro cuando la función renal se evalúa mediante métodos que no dependen exclusivamente de ese marcador.

Esto no significa que cualquier subida de creatinina pueda ignorarse. Una analítica debe interpretarse dentro de su contexto clínico.

Significa algo diferente: una creatinina elevada en alguien que toma creatina no demuestra, por sí sola, que la creatina haya causado una lesión renal.

Creatina y creatinina: dos conceptos que conviene diferenciar

Aunque sus nombres son similares, creatina y creatinina no son lo mismo.

La creatina participa en el sistema energético celular y una parte de ella termina convirtiéndose espontáneamente en creatinina.

La creatinina pasa a la sangre y posteriormente es eliminada en gran medida por los riñones. Por eso se utiliza para calcular estimaciones del filtrado glomerular.

El problema aparece cuando se interpreta el marcador sin tener en cuenta la suplementación.

Si aumenta la producción de creatinina como consecuencia de una mayor disponibilidad de creatina, una fórmula basada exclusivamente en creatinina puede sugerir una función renal peor de la real.

En personas que toman creatina y se realizan una analítica es, por tanto, relevante que el profesional sanitario conozca el uso del suplemento.

¿Puede afectar al hígado?

No existe una señal consistente de toxicidad hepática provocada por creatina monohidrato en adultos sanos en los ensayos controlados disponibles.

Se han publicado casos aislados de alteraciones hepáticas en personas que utilizaban suplementos deportivos, pero los casos clínicos tienen importantes limitaciones para establecer causalidad.

En muchos intervienen simultáneamente varios suplementos, medicamentos, esteroides u otros ingredientes.

Por eso no es correcto pasar de «una persona que tomaba creatina presentó una alteración hepática» a «la creatina provoca daño hepático».

En personas con enfermedad hepática previa, sin embargo, hay muchos menos datos. La ausencia de daño demostrado en adultos sanos no permite asumir automáticamente la misma seguridad en estas situaciones.

¿La creatina provoca deshidratación o calambres?

Es otro de los mitos clásicos.

La hipótesis parece intuitiva: si la creatina modifica la distribución del agua corporal, podría pensarse que aumenta el riesgo de deshidratación o calambres durante el ejercicio.

Los estudios realizados específicamente para comprobarlo no respaldan esa conclusión.

Las investigaciones disponibles en deportistas, incluyendo ejercicio realizado en ambientes calurosos, no muestran que el consumo de creatina aumente de forma consistente la incidencia de deshidratación, calambres musculares o problemas de termorregulación.

Esto tampoco convierte a la creatina en una protección frente a la deshidratación.

La hidratación continúa dependiendo de factores como el ejercicio, la temperatura ambiental, la sudoración y la reposición de líquidos y electrolitos.

¿La creatina provoca caída del cabello?

La relación entre creatina y calvicie se repite desde hace años, pero durante mucho tiempo no existió ningún estudio que hubiera medido realmente pérdida de cabello.

Buena parte de la preocupación procede de un pequeño ensayo publicado en 2009 con jugadores de rugby.

El estudio observó un aumento de la relación entre dihidrotestosterona —DHT— y testosterona después de suplementar con creatina.

La DHT participa en la alopecia androgenética en personas predispuestas, y de ahí surgió la hipótesis de que la creatina podría acelerar la caída del cabello.

Pero aquel estudio tenía una limitación decisiva: no midió caída del cabello ni salud de los folículos.

En 2025 se publicó el primer ensayo clínico que evaluó directamente esta cuestión. Hombres entrenados tomaron 5 g diarios de creatina monohidrato o placebo durante 12 semanas y se estudiaron tanto las hormonas androgénicas como diferentes parámetros del cabello.

No se encontraron diferencias significativas en DHT, densidad capilar, grosor acumulado del cabello ni otros indicadores de salud folicular.

Por tanto, la evidencia actual no respalda afirmar que la creatina provoque calvicie.

Aun así, un único ensayo de 12 semanas tampoco permite asegurar que cualquier posible efecto en cualquier población y durante periodos mucho más largos haya quedado definitivamente descartado.

La conclusión razonable es más sencilla: a día de hoy no existe evidencia convincente de que la creatina cause caída del cabello.

¿Puede subir la presión arterial?

La creatina no ha mostrado un efecto consistente de aumento de la presión arterial en adultos sanos.

Algunos ensayos han evaluado directamente parámetros cardiovasculares sin encontrar aumentos significativos de la presión arterial.

Eso no convierte la creatina en un tratamiento para la hipertensión ni permite extrapolar estos resultados a todas las personas con enfermedad cardiovascular.

Simplemente significa que un aumento relevante de la presión arterial no aparece como un efecto adverso habitual de la creatina monohidrato en la evidencia disponible.

Seguridad a largo plazo

Existen estudios de meses y años de duración que no han observado alteraciones clínicamente relevantes en marcadores renales, hepáticos, hematológicos o metabólicos en adultos que consumían creatina.

Los datos son especialmente abundantes en personas físicamente activas y adultos sanos.

Una revisión de centenares de ensayos clínicos publicada en 2026 tampoco encontró que una mayor duración de la suplementación se asociara de manera consistente con más efectos adversos.

Eso no significa que dispongamos de estudios perfectos que sigan durante décadas a todos los tipos de población.

«No se han encontrado señales relevantes dentro de los periodos estudiados» es una afirmación científicamente mucho más precisa que «es completamente segura para siempre».

¿Qué ocurre con dosis altas?

Cantidades elevadas de creatina se han utilizado durante periodos cortos en numerosos estudios, especialmente en protocolos de carga.

En general han mostrado una buena tolerabilidad, pero aumentar la cantidad de una sola toma puede incrementar las molestias gastrointestinales.

En un ensayo, por ejemplo, tomar 10 g de una sola vez produjo más episodios de diarrea que repartir la misma cantidad.

Eso no significa que sea necesario realizar una fase de carga ni que sea mejor utilizar dosis altas.

Los protocolos, cantidades y diferencias entre carga y mantenimiento se explican en nuestra guía sobre cómo tomar creatina.

¿Hay que hacer descansos de creatina?

No existe evidencia de que un adulto sano necesite realizar ciclos o periodos de descanso simplemente para «dar un respiro» al riñón o al hígado.

Esta idea probablemente procede de trasladar a la creatina conceptos asociados a otras sustancias completamente distintas.

La evidencia disponible sobre suplementación continuada no muestra que los descansos periódicos sean necesarios para prevenir toxicidad.

Otra cuestión diferente es que una persona decida dejar de utilizarla porque no la necesita, no la tolera bien o un profesional sanitario se lo haya indicado.

¿Quién debería tener más precaución?

Las conclusiones de seguridad obtenidas en adultos sanos no deben extrapolarse automáticamente a cualquier situación.

Hay determinados grupos en los que los datos son menores o la interpretación requiere más contexto.

Enfermedad renal

La mayor parte de la evidencia tranquilizadora procede de personas sin enfermedad renal previa.

En personas con enfermedad renal, filtrado glomerular reducido o antecedentes renales, los datos son mucho más escasos.

En estas situaciones no debería utilizarse la evidencia de adultos sanos como sustituto de una valoración sanitaria individual.

Enfermedad hepática

Ocurre algo parecido.

No existen señales convincentes de toxicidad hepática en adultos sanos, pero hay mucha menos evidencia específica en personas con enfermedad hepática establecida.

Embarazo y lactancia

Existe interés científico en el papel fisiológico de la creatina durante el embarazo, pero eso no significa que la seguridad de la suplementación rutinaria durante el embarazo haya quedado establecida.

Los datos humanos son insuficientes para recomendar de forma general su uso como suplemento en embarazadas o durante la lactancia.

Por tanto, son situaciones en las que resulta especialmente importante evitar la automedicación con suplementos y consultar con el profesional sanitario correspondiente.

Menores y adolescentes

Hay estudios con adolescentes y los datos disponibles hasta ahora no muestran señales consistentes de toxicidad renal, hepática o cardiometabólica a corto plazo.

El problema es la cantidad y calidad de la evidencia.

Los estudios específicamente diseñados para evaluar seguridad en menores siguen siendo pocos y generalmente de duración limitada.

Por ello no puede afirmarse que el grado de certeza sea el mismo que en adultos.

Adultos mayores

La creatina también se ha investigado ampliamente en personas mayores y, en general, presenta buena tolerabilidad en los estudios.

Sin embargo, en este grupo son más frecuentes la enfermedad renal, las enfermedades crónicas y la polimedicación.

Por eso la seguridad no debería valorarse únicamente en función de la edad, sino del contexto clínico completo.

Medicación y enfermedades crónicas

En internet aparecen largas listas de supuestas interacciones entre creatina y medicamentos.

La evidencia científica es bastante menos concluyente.

Una revisión publicada en 2026 no encontró estudios humanos controlados que hubieran evaluado directamente interacciones entre creatina y medicamentos, ni interacciones clínicas graves bien demostradas.

Sí existen posibles interacciones teóricas relacionadas principalmente con el manejo renal de algunas sustancias.

Por tanto, tampoco sería riguroso afirmar que la creatina es compatible con cualquier tratamiento.

Las personas que utilizan medicación de forma habitual, especialmente si existe una enfermedad renal, hepática o una patología crónica relevante, deberían valorar el suplemento con el profesional que conoce su tratamiento.

La seguridad también depende de la calidad del producto

Que el monohidrato de creatina tenga un buen perfil de seguridad no significa que todos los suplementos vendidos como «creatina» sean equivalentes.

Conviene distinguir entre el ingrediente y el producto terminado.

Un suplemento puede contener:

  • únicamente creatina monohidrato;
  • otros ingredientes nutricionales;
  • aromas y edulcorantes;
  • estimulantes;
  • mezclas propietarias;
  • ingredientes cuya cantidad no queda claramente indicada.

Además están cuestiones como pureza, trazabilidad, contaminación y cumplimiento del etiquetado.

Por eso es preferible que la composición sea transparente y permita saber exactamente cuánto aporta de cada ingrediente.

Las certificaciones o análisis independientes pueden aportar información adicional sobre control de calidad, pero tampoco convierten automáticamente un producto en perfecto ni sustituyen la evaluación de su composición.

Creapure, por ejemplo, es una materia prima comercial de creatina monohidrato con controles específicos de fabricación. Eso no permite concluir que cualquier producto que no utilice Creapure sea inseguro.

Explicamos esa diferencia con detalle en nuestra guía específica sobre Creapure.

¿Son más seguras otras formas de creatina?

No hay evidencia convincente de que las formas alternativas de creatina comercializadas como más avanzadas sean más seguras que el monohidrato.

De hecho, ocurre lo contrario desde el punto de vista del volumen de datos disponible: la creatina monohidrato es, con diferencia, la forma que dispone de mayor documentación sobre eficacia y seguridad.

Que una forma sea «nueva», «buffered», «HCl» o utilice otra denominación comercial no demuestra una ventaja de seguridad.

La falta de efectos adversos publicados tampoco equivale necesariamente a mayor seguridad cuando esa forma simplemente ha sido mucho menos estudiada.

Deportistas sometidos a controles antidopaje

Para un deportista sujeto a controles antidopaje hay una cuestión adicional: el riesgo no depende únicamente del ingrediente que pretende consumir.

Los suplementos deportivos pueden contener sustancias no declaradas o sufrir contaminación durante su fabricación.

La certificación independiente y el análisis por lotes pueden reducir ese riesgo, aunque ninguna certificación puede ofrecer una garantía absoluta.

Este punto es especialmente relevante en productos con numerosos ingredientes, preentrenamientos o mezclas de composición compleja.

Una creatina de composición simple y claramente etiquetada facilita mucho más la evaluación que un producto que combine creatina con numerosos ingredientes adicionales.

¿Cuándo conviene consultar a un profesional sanitario?

La aparición de síntomas importantes o inesperados no debería atribuirse automáticamente a un «efecto normal» de la creatina.

También merece valoración individual la suplementación cuando existe enfermedad renal o hepática conocida, embarazo o lactancia, edad pediátrica, patologías crónicas relevantes o tratamientos farmacológicos habituales.

En una analítica, además, es conveniente comunicar el consumo de creatina para que valores como la creatinina se interpreten dentro del contexto adecuado.

La información general sobre seguridad de un suplemento no sustituye una valoración sanitaria individual.

En resumen

La creatina monohidrato es una de las formas de suplementación con mayor cantidad de investigación y presenta, en adultos sanos, un perfil de seguridad generalmente favorable.

Eso no significa que no produzca ningún cambio.

Puede aumentar el agua corporal y el peso, provocar molestias digestivas en algunas personas y elevar la creatinina sérica. Este último cambio es especialmente importante porque no demuestra por sí mismo daño renal.

La evidencia actual tampoco respalda que la creatina provoque deshidratación, calambres, aumento de grasa corporal o caída del cabello de forma generalizada.

Los datos sobre seguridad son mucho menos completos en embarazo, lactancia, menores y determinadas enfermedades crónicas.

Y la seguridad de un suplemento tampoco depende únicamente de la molécula: importan la pureza, la composición, la trazabilidad y la presencia de otros ingredientes.

La conclusión correcta no es que la creatina sea «inofensiva» ni que sea «mala para los riñones».

Es que la creatina monohidrato está bien estudiada y muestra un buen perfil de seguridad en adultos sanos, mientras que determinadas poblaciones y situaciones requieren más cautela porque la evidencia es menor o la interpretación es más compleja.

Fuentes y referencias

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