
El colágeno es una de las proteínas más abundantes del organismo y desempeña una función fundamental en la estructura de la piel, los tendones, los cartílagos y los huesos. Por eso aparece con frecuencia en suplementos que prometen mejorar la elasticidad cutánea, cuidar las articulaciones o compensar los efectos del envejecimiento.
Pero hay una diferencia importante entre las funciones que cumple el colágeno que fabrica nuestro cuerpo y los beneficios que se pueden esperar de tomarlo como suplemento.
Aunque existen ensayos clínicos con resultados favorables en determinadas áreas, la evidencia no respalda todas las promesas comerciales. Analizamos qué es el colágeno, cuáles son sus funciones y qué permiten concluir los estudios más recientes.
Qué es el colágeno
El colágeno es una familia de proteínas estructurales que forma parte del tejido conectivo, el encargado de proporcionar soporte, organización y resistencia a diferentes estructuras del organismo.
Sus fibras están presentes en tejidos como la dermis, los tendones, los ligamentos, los cartílagos y los huesos.
El cuerpo produce su propio colágeno a partir de aminoácidos obtenidos mediante la alimentación. Para que este proceso funcione adecuadamente también necesita determinados nutrientes, especialmente vitamina C, que participa en su formación normal.
El colágeno no es una sustancia que se fabrique una sola vez y permanezca inalterada. Los tejidos lo sintetizan, utilizan y remodelan constantemente.
Con el envejecimiento cambian tanto su producción como su organización y degradación. Factores como la exposición acumulada a la radiación ultravioleta y el tabaco también pueden influir en estos procesos.
Sin embargo, que el colágeno cambie con la edad no significa que todas las personas necesiten suplementarlo.
Para qué sirve el colágeno en el organismo
La función principal del colágeno es proporcionar soporte mecánico a los tejidos. Sus propiedades dependen de cómo se organizan sus fibras y de las estructuras en las que se encuentra.
En la piel, contribuye a la resistencia y organización de la dermis. En los tendones y ligamentos ayuda a soportar fuerzas de tracción. En el cartílago forma parte de la matriz que permite distribuir las cargas articulares, mientras que en el hueso constituye una parte importante de su estructura orgánica.
Esas funciones están bien establecidas desde el punto de vista biológico.
Lo que necesita una evaluación independiente es si consumir colágeno adicional modifica favorablemente alguno de esos tejidos.
Cuáles son los principales tipos de colágeno
Se han identificado numerosos tipos de colágeno. Entre los más conocidos se encuentran los tipos I, II y III.
| Tipo | Dónde se encuentra principalmente | Función estructural |
|---|---|---|
| Tipo I | Piel, tendones, ligamentos y huesos | Aporta resistencia y soporte |
| Tipo II | Cartílago | Contribuye a la resistencia del tejido frente a las cargas |
| Tipo III | Piel, vasos sanguíneos y otros tejidos | Participa en la organización y soporte del tejido conectivo |
Esta clasificación ayuda a comprender el funcionamiento del organismo, pero no debe interpretarse como una garantía de eficacia de los suplementos.
Por ejemplo, que el colágeno tipo I esté presente en la piel no demuestra que ingerir un suplemento etiquetado como tipo I vaya a mejorarla.
Además, muchos productos contienen colágeno hidrolizado: una forma procesada cuyos fragmentos no conservan necesariamente la estructura original del colágeno nativo.
¿Tomar colágeno produce los mismos beneficios que el colágeno corporal?
No necesariamente.
Cuando ingerimos colágeno, el sistema digestivo lo descompone en aminoácidos y fragmentos de proteínas más pequeños. Algunos péptidos derivados del colágeno pueden detectarse en la circulación sanguínea después del consumo.
Esto demuestra que determinados componentes se absorben, pero no significa que el colágeno ingerido se transporte intacto hasta las arrugas, los tendones o el cartílago.
El organismo utiliza los nutrientes absorbidos según sus necesidades y procesos metabólicos.
Se han propuesto mecanismos por los que ciertos péptidos podrían influir en la actividad celular o en la síntesis de componentes del tejido conectivo. Sin embargo, los mecanismos observados en laboratorio no sustituyen a los ensayos clínicos.
Para demostrar que un suplemento funciona, necesitamos comprobar que produce resultados relevantes en personas y no únicamente que puede absorberse.
Qué dice la evidencia sobre los beneficios del colágeno
Colágeno para la piel: hidratación, elasticidad y arrugas
La piel es una de las aplicaciones más estudiadas de los suplementos de colágeno, especialmente de los péptidos de colágeno hidrolizado.
Diversos ensayos clínicos han evaluado cambios en la hidratación, la elasticidad y la profundidad de las arrugas. Algunas revisiones encontraron mejoras frente a placebo, pero los resultados no son completamente consistentes.
Una revisión sistemática publicada en The American Journal of Medicine en 2025 reunió 23 ensayos clínicos con 1.474 participantes.
Aunque el análisis conjunto encontró mejoras en algunos parámetros cutáneos, estas dejaron de ser significativas en los estudios de mayor calidad y en los análisis de trabajos sin financiación de la industria farmacéutica.
Por otro lado, un metaanálisis publicado en Journal of Cosmetic Dermatology en julio de 2026 reunió 35 ensayos con 2.534 participantes. Encontró mejoras estadísticamente significativas en hidratación y elasticidad, especialmente con intervenciones más prolongadas. Sin embargo, los resultados relativos a arrugas y otros cambios estructurales no se mantuvieron de forma robusta en los análisis de sensibilidad.
¿Cómo interpretar estas diferencias?
Los estudios utilizan productos, cantidades, poblaciones y métodos de medición distintos. Además, parte de los resultados depende de la calidad de los ensayos y de cómo se analizan los datos.
Conclusión: el colágeno oral podría mejorar algunos parámetros de hidratación o elasticidad cutánea, pero la certeza sobre su magnitud y relevancia es discutida. No está demostrado de forma sólida que elimine arrugas, revierta el envejecimiento o rejuvenezca la piel.
Colágeno para las articulaciones
El colágeno también se ha investigado en personas con molestias articulares y artrosis, principalmente de rodilla.
Una revisión de 2024 publicada en Osteoarthritis and Cartilage encontró efectos favorables sobre el dolor y la función física al analizar distintos derivados del colágeno.
Otra revisión, publicada en 2025 y centrada en suplementos orales para artrosis de rodilla, también encontró diferencias favorables respecto a placebo.
Estos resultados merecen atención, pero necesitan contexto.
Los ensayos presentan diferencias importantes en las formulaciones utilizadas, la duración y las características de los participantes. Además, una mejoría estadística en una escala de dolor no implica necesariamente una mejoría suficientemente grande como para resultar relevante para todas las personas.
Una evaluación publicada en enero de 2026 por Preevid, del Servicio Murciano de Salud, concluyó que el colágeno podría mejorar el dolor y la rigidez en determinados pacientes con artrosis. Sin embargo, también señaló que los efectos podrían ser de escasa relevancia clínica y que no se habían identificado recomendaciones favorables para su uso en las guías analizadas.
Por tanto, no sería correcto afirmar que el colágeno regenera el cartílago, repara articulaciones dañadas o constituye un tratamiento demostrado para la artrosis.
Conclusión: existen resultados prometedores en determinados síntomas articulares, pero siguen existiendo limitaciones importantes sobre su utilidad clínica, las diferencias entre formulaciones y sus efectos a largo plazo.
Colágeno para tendones, ligamentos y deporte
El colágeno participa en la estructura de tendones y ligamentos, motivo por el que se ha estudiado su combinación con el ejercicio físico.
Una revisión sistemática de 2026 analizó ocho ensayos clínicos con 257 participantes. Algunos encontraron aumentos en determinadas medidas estructurales y mecánicas de los tendones cuando la suplementación se combinaba con entrenamiento.
Sin embargo, la mayoría de los participantes eran hombres, las intervenciones fueron relativamente cortas y los protocolos de ejercicio y suplementación fueron diferentes.
Tampoco se demostró de manera consistente un beneficio adicional sobre la fuerza muscular.
Los resultados son interesantes desde el punto de vista de la investigación deportiva, pero no permiten asegurar que cualquier persona que tome colágeno vaya a recuperarse antes de una lesión o a prevenir problemas tendinosos.
Colágeno para los huesos
El colágeno forma parte de la matriz orgánica del hueso y se ha estudiado su posible relación con la densidad mineral ósea.
Un ensayo clínico de 2018, realizado con mujeres posmenopáusicas con densidad mineral ósea reducida, encontró resultados favorables después de administrar péptidos específicos de colágeno durante doce meses.
No obstante, una variación en la densidad mineral ósea es un resultado intermedio. No demuestra por sí sola una reducción del riesgo de fracturas.
La evidencia todavía es insuficiente para considerar los suplementos de colágeno una estrategia demostrada de prevención de fracturas o un sustituto de las intervenciones sanitarias establecidas.
Colágeno para el cabello y las uñas
Los beneficios sobre el cabello y las uñas aparecen con frecuencia en publicidad y redes sociales.
Aunque existen pequeños estudios y mecanismos biológicos propuestos, faltan ensayos suficientemente sólidos e independientes para concluir que los suplementos de colágeno estimulen de forma relevante el crecimiento del cabello, eviten su caída o fortalezcan las uñas en la población general.
No debemos confundir una explicación biológica plausible con un beneficio clínico demostrado.

Colágeno hidrolizado, marino y tipo II: ¿son iguales?
No. Los nombres comerciales pueden referirse a características distintas.
El colágeno hidrolizado se obtiene al fragmentar la proteína en péptidos de menor tamaño. Es la presentación utilizada en muchos ensayos sobre la piel y en parte de la investigación musculoesquelética.
El colágeno marino indica principalmente su procedencia, habitualmente de pescado. También puede encontrarse hidrolizado. Su origen no demuestra que sea más eficaz que el bovino para la piel.
El colágeno tipo II no desnaturalizado conserva una estructura diferente a la de los péptidos hidrolizados. Se ha estudiado especialmente en el ámbito articular y utiliza formulaciones y cantidades que no son directamente comparables.
Por último, la gelatina procede del colágeno transformado mediante procesamiento térmico, pero no equivale automáticamente a los péptidos específicos utilizados en determinados ensayos.
Para profundizar en las diferencias de composición y procesamiento, consulta nuestra guía Colágeno hidrolizado: qué es, para qué sirve y qué dice la evidencia.
¿Se puede obtener colágeno mediante la alimentación?
El colágeno está presente en tejidos de origen animal y en preparaciones elaboradas con ellos, como algunos caldos, gelatinas o alimentos que contienen tejido conectivo.
Pero no es necesario consumir colágeno como ingrediente específico para que el organismo fabrique el suyo propio.
El cuerpo obtiene aminoácidos de alimentos proteicos variados, incluidas fuentes animales y vegetales. Una alimentación suficiente y equilibrada también proporciona los micronutrientes necesarios para la síntesis normal del tejido conectivo.
Entre ellos destaca la vitamina C, presente en frutas y verduras como cítricos, kiwi, fresas o pimientos.
Esto no significa que ingerir más vitamina C de la necesaria haga que el organismo fabrique una cantidad ilimitada de colágeno.
También conviene recordar que el colágeno no tiene el mismo perfil de aminoácidos esenciales que las proteínas completas, por lo que no es un sustituto equivalente de todas las fuentes proteicas habituales.
Qué dice la regulación europea sobre el colágeno
La regulación de las declaraciones de propiedades saludables de los alimentos no debe confundirse con la investigación clínica.
En 2012, la Comisión Europea rechazó una declaración relativa al efecto de un hidrolizado de colágeno sobre el mantenimiento de la salud articular en personas físicamente activas.
En 2013, EFSA también concluyó que no se había establecido suficientemente una relación causal para una solicitud relacionada con determinados péptidos de colágeno y la función de la piel.
Por otro lado, la Unión Europea sí permite afirmar, bajo condiciones específicas, que la vitamina C contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento normal de la piel, los cartílagos y los huesos.
La declaración corresponde a la vitamina C, no al colágeno añadido a un suplemento.
Un producto que contenga ambos ingredientes no puede atribuir automáticamente al colágeno las propiedades saludables autorizadas para la vitamina.
Estos antecedentes regulatorios tampoco significan que investigar nuevos efectos sea inútil: expresan decisiones sobre declaraciones concretas y la evidencia presentada para justificarlas.
¿Tiene riesgos tomar suplementos de colágeno?
En general, las formulaciones estudiadas han mostrado una tolerancia razonablemente buena durante los periodos de los ensayos.
Aun así, pueden aparecer molestias digestivas y existen precauciones relevantes.
El origen del ingrediente debe comprobarse, especialmente en personas con alergias alimentarias. Un suplemento puede proceder de pescado, bovino, porcino o cartílago de pollo.
Además, muchos productos combinan colágeno con vitaminas, minerales, extractos vegetales u otras sustancias que tienen sus propias cantidades y precauciones.
La evidencia de seguridad durante periodos muy prolongados es más limitada que la disponible para intervenciones de semanas o meses.
Durante el embarazo, la lactancia o cuando existen enfermedades, restricciones dietéticas o tratamientos farmacológicos, conviene valorar el producto con un profesional sanitario.
Conclusión: ¿merece la pena tomar colágeno?
El colágeno es imprescindible para la estructura de numerosos tejidos, pero eso no convierte su suplementación en una necesidad general.
La investigación sobre péptidos de colágeno muestra algunos resultados favorables en parámetros de la piel, síntomas articulares y determinadas adaptaciones de los tendones. Sin embargo, existen diferencias importantes entre estudios, formulaciones y resultados.
Por ahora, no hay motivos para considerar el colágeno un suplemento imprescindible ni para dar por demostradas promesas como regenerar el cartílago o revertir el envejecimiento.
La decisión de utilizarlo debería partir de expectativas realistas y de una interpretación crítica de la evidencia, no de la popularidad del ingrediente.
Si quieres entender las cantidades utilizadas en los ensayos y las diferencias entre pautas, continúa con Cómo tomar colágeno: cantidad, momento y duración.
Preguntas frecuentes sobre el colágeno
¿Es mejor el colágeno marino que el bovino?
No se ha demostrado de forma consistente que uno sea superior para todos los resultados. Importan la formulación, la cantidad realmente aportada, los estudios disponibles y la calidad del producto. También debe considerarse su procedencia por posibles alergias o restricciones dietéticas.
¿A partir de qué edad hay que tomar colágeno?
No existe una edad universal a partir de la cual sea necesario suplementarse con colágeno. Que su metabolismo cambie con los años no demuestra que todo el mundo se beneficie de consumirlo.
¿Existe el colágeno vegano?
El colágeno comercial obtenido directamente de tejidos animales no es vegano. Los productos vegetales anunciados como potenciadores del colágeno suelen contener nutrientes o ingredientes destinados a favorecer su síntesis natural, pero no son equivalentes a ingerir colágeno.
¿El colágeno elimina las arrugas?
No se ha demostrado de manera sólida que los suplementos orales eliminen las arrugas. Algunos ensayos encuentran mejoras en hidratación o elasticidad, pero eso no equivale a revertir el envejecimiento cutáneo.
Fuentes principales
- Myung y Park (2025). Metaanálisis sobre suplementos de colágeno y envejecimiento cutáneo.
- Batool y colaboradores (2026). Revisión actualizada sobre péptidos de colágeno y piel.
- Liang y colaboradores (2024). Metaanálisis de derivados del colágeno y artrosis.
- Preevid, Servicio Murciano de Salud (2026). Suplementos de colágeno para la artrosis.
- Revisión sistemática sobre colágeno y adaptaciones tendinosas (2026).
- König y colaboradores (2018). Péptidos de colágeno y densidad mineral ósea.
- EFSA (2013). Evaluación de una declaración sobre péptidos de colágeno y piel.
- Reglamento (UE) 379/2012 y declaraciones no autorizadas.
- Reglamento (UE) 432/2012 y declaraciones autorizadas para vitamina C.
